martes, 24 de mayo de 2016

La “Última” Ciudad, a la sombra del viajero

Delicadamente la luz trajo mi cuerpo a una zona amplia y estéticamente simple. Había personas y guardianes caminando por ahí, charlando tranquilamente. Algunos pocos se acercaron a saludarme, uno de ellos me ofreció agua para beber, tomé el contenedor sin pensarlo pero sin motivo o razón alguna, pues intentaba descifrar en silencio, que estaba pasando…

Ha sido difícil galán-… Escuche a mi lado y al voltear estaba una mujer con armadura y cicatrices en su rostro, cabello rojo sangre profundo como sus ojos…- Pero te trajimos en una pieza y eso es para festejar, bebe un poco de agua la necesitas-…

Al alejarme un poco de su rostro y de su voz me di cuenta que había muchos más tipos con armaduras que tipos normales, habían muchos más guardianes que “personas” en ese lugar.
…-La torre, donde estas parado, está en el centro de la única ciudad humana en la tierra… quizás recuerdes que nosotros poblábamos la tierra como ratas, pero eso quedo muy atrás, hoy, gracias al viajero, estamos a salvo aquí… pero no entremos en detalles, ya podrás preguntarle todo lo que necesites al Orador-… Preguntarle… esa palabra se quedó estancada en mi cabeza mientras seguía a ciegas los pasos de esa guardián.

Había un cierto orden y descuido mezclados en el ambiente del lugar. Podías notar que las personas se daban a la tarea de mantener lo más posible el lugar, pero era inevitable el desorden. Me llamaba mucho la atención los intendentes autómatas que estaban por todos lados, sirviendo de algo… literalmente robots barriendo, acomodando cajas, atendiendo estantes. Una visión futurista para los pocos recuerdos que me quedaban de mi vida pasada.

Entramos a una zona que daba una vista impresionante para mis ojos vírgenes y sedientos, mucha luz, algo de alboroto por mi llegada…

…- Saludos, al parecer solo un guardián logro llegar hoy “Artemise”-… A lo lejos note la figura de un guardián diferente, pues no lograba ver su armadura a causa de una túnica que tenía puesta y además se movía muy despacio…-Así es, no logramos dar con más señales además de la suya, estaba en una zona bajo control de la colmena… afortunadamente un grupo grande de caídos atacó una aguja y tuvo una ventana para escapar, lo alcanzamos unos metros dentro de la espesura-… 

Perdí definitivamente el interés en mi historia narrada por la guardián cuando observé el edificio de donde salió el sujeto así que me acerqué…- No entres ahí primor, el orador…-… y antes de que me detuvieran el sujeto hace un ademan para calmar a la guardián…-Yo me encargo Artemise, te llamaré cuando hayamos terminado-…
El sujeto, el “Orador”, se acercó a mi…-Curioso, puedo ver… debes de tener muchas dudas Titán, déjame ser el vocero del conocimiento y esparcir la luz en tu mente…

¿Titán?... Pensé.

¿Qué es un Guardián?

El pequeño espectro ya había comenzado a enviar una señal de auxilio con nuestra posición cuando los disparos comenzaron a escucharse muy cerca. No tenía escape, la situación y curso de acción era esperar a que alguien viniera a ayudarme. –Tengo esta “Mos Ganon” siempre conmigo para cuando te encontrase- Me dijo el espectro, se volteó hacia mí y transformo el aire en un arma de fuego. Nunca antes había usado un arma, pero parecía el momento indicado. –Tiene el seguro liberado, pero no dispares a menos que sea absolutamente necesario.

Escondido en la biblioteca, podía escuchar los alaridos y ondas de choque de la pelea que estallaba afuera… - La vanguardia dice que es muy arriesgado venir hasta acá por un solo guardián, tendremos que movernos por nuestra cuenta… No te preocupes, descargué los mapas necesarios para encontrar una salida, espera un segundo- y un segundo después dijo –Sal por la puerta verde de mantenimiento y baja por el lado izquierdo,  cuando aterrices, voltea a la derecha, toma el callejón y gira a la izquierda en la intersección, cuando topes con una puerta derríbala y sal por la ventana, cuando estemos en la espesura buscaré una nueva zona de aterrizaje para avisar a la vanguardia- cuando el espectro notó mi duda solo dijo… -Busquemos la puerta de mantenimiento- Avanzó unos metros y me dijo demandante… -Sígueme-…
Nos movimos enseguida por unas escaleras, dos niveles por sobre donde estábamos, vi la puerta de mantenimiento y la termine de abrir para salir a un nivel de emergencia, me arroje 2 pisos abajo y no sufrí ninguna herida, pero no me pude detener a pensarlo, cuando vi el callejón era claro, corrí lo más rápido que pude detrás del espectro, giramos a la izquierda en la intersección y de frente estaba una puerta… -Acelera- Me dijo, corrí mas rápido y atravesé la puerta sin problema, justo frente a mí a unos metros había una ventana desgastada, salte por ahí y a unos metros estaba un bosque espeso, corrí lo más rápido que pude nuevamente hasta alcanzar la línea de los árboles, seguimos avanzando por unos minutos, cuando los disparos y los gritos se dejaron de escuchar nos detuvimos… -Este es un buen lugar para una extracción- dijo el espectro, se expandió y en unos instantes regreso a la normalidad…-La vanguardia ya está en camino, solo queda esperar- En la intensidad de la acción no podía articular pensamientos, el espectro se acercó a mí, me dijo que me sentara y comenzó a explicarme…-Eres un Guardián, la fuerza bélica más confiable y poderosa que tenemos.

 Gracias a la luz del viajero nosotros los espectros podemos acompañar a los Guardianes para que estos logren restaurar lo que la oscuridad nos ha arrebatado, el viajero, la era de oro de la humanidad, la naturaleza, los planetas… Hay mucho que hacer, pero debes de saber que tu vida siempre estará al filo de la navaja y yo estaré contigo hasta que el ultimo haz de luz escape de nuestros cuerpos y juntos podremos regresar todo a como era antes de que la oscuridad atacara, solo tienes que confiar en mí-.


Unos minutos después cayeron del cielo tres personas, Guardianes como yo, 2 se entretuvieron con mi arma, arrebatándomela y levantándome de donde me había sentado… _Supongo que tu espectro ya te ha llenado de información, estos pequeños a veces no comprenden que somos simples seres vivos y necesitamos tiempo para asimilar lo que nos sucede, dale tiempo Guardián y ven con nosotros, te llevaremos a tu nuevo hogar sagrado_... Partimos en una nave que se alejó del lugar a una velocidad indescriptible y alcanzamos una línea de nubes gigantesca la cual es famosa por llevar décadas activa, pero yo, yo solo podía pensar en que había muerto, la luz del viajero me había traído de nuevo a la vida para salvar algo que todavía no comprendí en su totalidad y no sabía que pensar al respecto, supongo que quizás después de pensar un poco y dejar atrás la acción y la presión de una zona de combate, en mi hogar, podría asimilar la información que me habían dado y así, comenzar con mis preguntas.

D'artagnan

Me desperté con la emoción, dentro de… ¡luz!…

Abrí los ojos a la voz de mi “creador”, no a la voz de una madre y tan pronto como pude ver de nuevo, frente a mi había un edificio que se caía a pedazos, ladrillo a ladrillo, estaba parado en algún patio corroído de alguna ciudad, con una voz sobre mi hombro izquierdo, diciéndome que había renacido para ser un Guardián… y así comenzó mi vida de nuevo.

No podía recordar nada de mi dicha “vida pasada”, la voz no me dijo nada al principio… No recordaba mi nombre, no recordaba el tiempo, o los momentos ni lugares…
En medio de mis pensamientos analógicos, la voz me sugirió resguardarme en el interior del edificio, así que entré.

 La atmosfera polvorienta y tranquila del lugar era demolida por una apertura de tamaño descomunal, obviamente no fue premeditada, ya que atravesaba estantes repletos de libros con precisión horrible. Me acerqué a una silla preparando de manera urgente una serie de preguntas a mi conciencia, pero no pude evitar seguir caminando observando las ruinas de lo que al parecer era una humilde biblioteca repleta de libros de encuadernado nuevo y elegante, pero a lo lejos logré ver un estante diferente al plano y liso verde metálico y alfombrado rojo de terciopelo… Era madera, al intentar tomarla noté que estaba vestido y fue cuando note algo dentro de mí que ardía, pero no me quemaba y sin embargo no se apagaba.

La voz me dijo que la luz del viajero estaba dentro de mí y fui elegido para ser guardián por la facilidad de mi cuerpo y mi mente para blandir la luz en contra de nuestros enemigos.
Al preguntarle quien era yo, me dijo que eso no es una pregunta que debía hacerle a cualquiera. Al estar de pie frente al estante de madera y pensar en mi nueva vida noté los huesos que estaba quebrando con cada uno de mis pasos.

 Incontables cadáveres, sin sentido, sin emoción, sin luz… Voltee de nuevo al estante y ahí estaba un libro cuyo título me hizo sentir algo, “Los tres mosqueteros” y lo recordaba, las historias de D’artagnan, y los tres mosqueteros, Athos, Porthos, Aramis… “Uno para todos, todos para uno”… Lo recordaba sin duda. El pensamiento de la pérdida de esas personas llenó de congoja mi mente.

En esta vida, sería D’artagnan, un valiente y honorable caballero, que luchaba por ideales ejemplares. Sería un Guardián y mientras en mi cabeza la idea se acentuaba más y más, la voz me dijo con tono urgente, que debíamos irnos lo más pronto y lo más lejos posible del lugar.

Salí a trote de la biblioteca con el libro en mi mano, lo puse a la fuerza en uno de mis bolsillos y al estar a metros de la puerta, note una figura infrahumana, cuya silueta era más parecida a un muñeco de palo con los que te juegan bromas pesadas, pero cuando la luz del sol toco su piel, pude notar su solidez y de un paso lateral casi como un salto estaba ya fuera de su vista.

La voz me sugirió evitar conflicto por ahora y esperar refuerzos pues estaba rodeado, era demasiado tarde, la colmena y los caídos peleaban por el terreno y la biblioteca era parte de la zona de guerra.

La voz me dijo que ella era mi espectro, una extensión del viajero en sí, algo así como un ángel designado para ayudar a los guardianes y ella me había seleccionado a mí para ser su Guardián y que era cuestión de tiempo para que la vanguardia nos encontrara… Tomé mi libro y ya no sentí la necesidad de conservarlo, así que lo regresé al estante donde estaba destinado a dormir en paz, quizás, hasta que alguien más lo encontrase como yo.